Érase una vez, en la parte central del cuadrante noroccidental de la provincia de Ciudad Real, en un pueblo llamado Piedrabuena, vivían un grupo de niños y niñas, muy felices y contentos, porque todos los días iban al colegio con sus amiguitos a jugar y a aprender muchas cosas chulis. Estaban encantadísimos hasta que un día recibieron una carta de un pastor de la Provenza francesa, pidiéndoles que por favor le ayudaran a cumplir su sueño,¡que era nada más y menos! que repoblar de árboles las zonas áridas y estériles del planeta porque cada día el hombre destruía más y más árboles, más y más bosques, y si todo seguía así, nos íbamos a quedar sin ninguno y los hijos de los hijos de los hijos, tal vez no los verían nunca jamás. ¡Qué pena que esas plantas tan importantes y tan maravillosas llamadas árboles tengan que desaparer porque los hombres nos hemos encargado de ello!.
Se sentaron en la asamblea tristes, pensativos y meditabundos. Hablaron y hablaron hasta que decidieron ponerse en contacto con el agente forestal del pueblo, para pedirle muchas bellotas y hacer como el pastor francés, que él solito plantó miles de árboles. Este pastor elegía las bellotas de roble más sanas y las iba sembrando con mucho cuidado por el monte y así consiguió que en unos años donde antes no había nada más que lavanda silvestre ahora hubiera un bosque de hermosos robles.
Así hicieron y Paco, el agente forestal les trajo una mañana muchas bellotas de quejigo, de roble y de encina. Las repartieron por las clases de la Vaca Paca, la clase de la Tortuga Botarruga y la clase del Hipopótamos gracioso y fuerte.Los niños y niñas, escribieron una nota a sus padres para que trajeran al cole un botella de plástico o algo similar con agujeros en el fondo y llenas de tierra, que les sirviera de maceta, para que ellos las plantaran y cuidaran en un principio en el cole, y al acabar el curso las podrían sembrar en el campo del pueblo o en algún sitio especial donde poder cuidarlas. Así estas bellotas podrán crecer y hacerse árboles muy grandes y muy importantes para nuestro pueblo y nuestros hijos.
¡Qué contentos estaban todos los niños de infantil! porque habían encontrado una solución muy buena y que además les iba a convertir en PLANTABOSQUES y colorín colorado este cuento se ha acabado...